Acueductos romanos

Un acueducto romano era una asombrosa obra de ingeniería hasta tal punto que, a día de hoy, algunos todavía continúan en funcionamiento. En esta sección, te hablamos de algunas curiosidades sobre esta infraestructura tan importante en la historia del Imperio Romano.

¿Qué necesidades satisface un acueducto romano?

Este tipo de infraestructura era increíblemente ingeniosa ya que permitía llevar agua desde lugares remotos a las ciudades y a los pueblos, siendo capaz de proveer a otras instalaciones como las termas, las letrinas y, por supuesto, para llevar agua a las casas. También eran muy importantes para ayudar a sostener la actividad en lugares importantes como las granjas, los molinos de agua o los jardines. Es increíble pensar que todo aquello se pudiera conseguir con recursos técnicos muy rudimentarios y, además, sin necesidad de ningún sistema de bombeo.

¿Cómo es un acueducto romano?

Para hacer llegar el agua a las ciudades, los constructores de la época eran capaces de ingeniársela para que el acueducto tuviese una muy ligera pendiente, que podía ser hasta de un 0.1 %. Como es de imaginar, se construyó una gran cantidad de acueductos a lo largo de todo el Imperio en aquellos lugares donde era necesario transportar el agua (el cual simplemente podía alcanzar las ciudades por mero efecto de la gravedad) adoptando medidas diferentes según el caso particular. Es por ello que los acueductos romanos son bastante diferentes entre sí en cuanto a diseño se refiere. Los materiales empleados eran, principalmente, piedra, ladrillo u hormigón.

¿Qué acueductos romanos se conservan?

En la actualidad, se conservan las ruinas de una gran cantidad de acueductos a lo largo de los territorios donde el Imperio Romano se asentó. Incluso, algunos de esos acueductos se siguen utilizando en los tiempos actuales. Algunos ejemplos de acueductos romanos son el Puente del Gard de la Galia (que se corresponde con la Francia actual y algunos países de su alrededor), junto con otros de esa misma región romana como el Acueducto del Gier o el Acueducto de Metz. En la región de Hispania, que se corresponde con los actuales territorios de la Península Ibérica, España y Portugal, se puede hablar del bien conocido Acueducto de Segovia pero también podemos encontrar otros como el Acueducto de Les Ferreres en Tarragona (antigua Tarraco, una ciudad romana de gran relevancia en Hispania) o el Acueducto de Las Médulas localizado en El Bierzo.

¿Cuál fue el primer acueducto romano?

El primer acueducto romano fue el Aqua Appia que se construyó en el año 312 d.C., con una longitud de 16 y que además, era esencialmente de carácter subterráneo. Fui construído por iniciativa de un censor romano llamado Apio Claudio y su emplazamiento fue precisamente la capital del Imperio, Roma. Se construyó por la necesidad que había, entre otras cosas, debido a que el río Tíber estaba demasiado contaminado como para que se pudiera utilizar su agua para consumo humano.

Fuentes:

Acueducto romano – Wikipedia, la enciclopedia libre

Aqua Appia – Wikipedia, la enciclopedia libre

Un comentario en “Acueductos romanos”

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